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Una historia familiar que encontró una nueva expresión en Maderati.

NUESTRA HISTORIA

Una historia familiar que encontró una nueva expresión en Maderati.

Mucho antes de que existiera la marca, la familia De Angelis ya tenía una relación con la ebanistería y el trabajo en madera en Santiago.

Esa historia no siguió una línea empresarial continua. Pasó por distintas generaciones, intereses y momentos, hasta convertirse en una de las raíces que hoy dan forma a Maderati.

1876–1931

Una vida ligada a la ebanistería.

La historia familiar nos lleva hasta Ítalo De Angelis, un ebanista italiano que se estableció y desarrolló su trabajo en Santiago de los Caballeros a comienzos del siglo XX.

Su oficio pertenecía a una época en la que el mobiliario, los detalles arquitectónicos y buena parte del trabajo interior se realizaban principalmente a mano. Trabajar la madera exigía comprender proporciones, materiales, construcción y la presencia que una pieza tendría dentro de un espacio.

Los registros históricos lo sitúan dentro de la vida creativa de Santiago. En 1915 quedó documentado que decoró El Colmado, un café-restaurante de la ciudad. Ítalo De Angelis murió en Santiago el 3 de noviembre de 1931.

El oficio vino primero.

La marca llegaría muchas décadas después.

Retrato de Ítalo De Angelis, 1876–1931.
Ítalo De Angelis, 1876–1931Archivo familiar.

SANTIAGO · 1915

Una huella documentada.

Entre los registros que se conservan de Ítalo De Angelis se encuentra El Colmado, un café-restaurante de Santiago que las fuentes históricas documentan como decorado por él en 1915.

La marca Maderati llegaría muchas décadas después. El valor de este registro está en ofrecer algo concreto dentro de la historia familiar: un lugar, una fecha y evidencia del trabajo de un ebanista en la ciudad que continuaría siendo parte importante de la vida de la familia.

Imagen histórica de El Colmado en Santiago.
El Colmado, Santiago, 1915Los registros históricos documentan que Ítalo De Angelis decoró el establecimiento en 1915.

ARCHIVO FAMILIAR

Antes de la marca, estaba la familia.

Durante décadas, esta historia se conservó en el ámbito familiar.

Se conservó de otra manera: a través de la familia, los recuerdos, las fotografías, los objetos y una cercanía con el trabajo manual.

Las imágenes que permanecen de aquellos años recuerdan que esta historia existió primero como vidas y experiencias familiares, no como una narrativa creada para una marca.

Fotografía histórica al aire libre del archivo de la familia De Angelis.
Fotografía histórica de una boda del archivo de la familia De Angelis.
Fotografía histórica de un grupo familiar del archivo de la familia De Angelis.

Archivo familiar.

Retrato de Ítalo Luis Pablo De Angelis, 1917–1992.
Ítalo Luis Pablo De Angelis, 1917–1992Archivo familiar.

1917–1992

El oficio tomó otras formas.

Ítalo Luis Pablo De Angelis, hijo de Ítalo, desarrolló su vida a través de distintas actividades profesionales, y el trabajo con madera fue una de ellas.

También mantuvo una relación personal con la ebanistería y conservó herramientas que habían permanecido en la familia. La madera formó parte de sus intereses y de algunas de las maneras en que eligió trabajar y crear.

No existía entonces un plan de convertir esa historia en una marca de mobiliario.

Pero las herramientas permanecieron.

Y también la familiaridad con hacer.

LOS OBJETOS QUE PERMANECIERON

Hay historias que también se conservan en los objetos.

Entre las piezas preservadas por la familia se encuentran herramientas utilizadas para trabajar la madera y conservadas a través de distintas generaciones.

No llegaron hasta nosotros como elementos creados para representar una marca.

Simplemente permanecieron.

Su desgaste, sus materiales y sus marcas ofrecen algo que una fotografía no puede mostrar por sí sola: evidencia física de una relación con el oficio que existía mucho antes de Maderati.

La historia era conocida, pero no en toda su dimensión.

En la generación de sus nietos, Ítalo De Angelis y Gianni De Angelis, la madera volvió a ocupar un lugar importante.

Ambos conocían parte de la historia familiar y desarrollaron su propio interés por trabajar la madera, aunque durante años no comprendieron completamente el alcance de lo que había existido antes de ellos.

Con el tiempo, conocer con mayor profundidad la historia de su abuelo dio un contexto distinto a ese interés.

La historia no creó su relación con la madera.

Les permitió entender de dónde podía venir parte de esa familiaridad.

No fue una tradición que avanzara en una línea perfecta. Cambió, tomó otras formas y encontró una expresión diferente en otra generación.

El legado empezó a mirar hacia adelante.

Esa historia llega a otra generación a través de Pamela De Angelis, hija de Ítalo De Angelis, uno de los nietos del ebanista Ítalo De Angelis (1876–1931).

Pamela participó en la creación de la Maderati actual con la visión de llevar ese legado familiar hacia una expresión nueva, capaz de crecer sin intentar reproducir literalmente el pasado.

La marca tomó forma a partir de una visión desarrollada en conjunto: una combinación de historia familiar, oficio, estrategia, identidad y una manera contemporánea de entender el mobiliario y la relación con quienes lo encargan.

Dos personas revisando planos sobre un banco de trabajo de madera.

HOY

No reproducimos el pasado. Construimos a partir de él.

Maderati es una expresión contemporánea de una historia familiar vinculada a la madera, pero es una empresa de su tiempo, con su propia identidad, visión y manera de trabajar.

Nuestro mobiliario se fabrica en República Dominicana con principios que siguen teniendo valor hoy: respeto por el material, atención a las proporciones, construcción cuidadosa, diseño pensado y una relación cercana con cada proyecto.

Las medidas, materiales, acabados, tapizados y otros detalles pueden revisarse según la pieza y las necesidades del espacio.

El objetivo no es fabricar más muebles.

Es hacer cada pieza con intención.

Personas revisando planos en un taller de madera.

NUESTRO ORIGEN

Hecho en República Dominicana.

La historia familiar, el taller y la forma de trabajar de Maderati están arraigados en República Dominicana.

Aquí desarrollamos cada proyecto mediante conversación, definición de especificaciones y fabricación, cuidando tanto las decisiones grandes como los detalles que determinan el carácter de una pieza.

Trabajar desde aquí no es un elemento decorativo de nuestra historia. Es parte de cómo existe Maderati hoy.

Fabricado en República Dominicana. Pensado para el espacio que va a habitar.

Vista general de un taller de ebanistería.

UNA HISTORIA VIVA

Hay cosas que se transmiten sin seguir una línea perfecta.

A través de fotografías.

A través de herramientas que permanecieron.

A través de historias que con el tiempo se entienden mejor.

A través de una familiaridad con la madera que cada generación encontró a su manera.

Maderati es una expresión contemporánea de esa historia, no la continuación de una empresa fundada generaciones atrás.

Los nombres, las circunstancias y las maneras de trabajar han cambiado.

Lo que elegimos conservar es una forma de mirar el oficio: trabajar con intención, respetar el material y crear piezas que merezcan ocupar su lugar en un espacio.

Tu proyecto puede ser la próxima pieza de esta historia.

Cuéntanos qué quieres crear y revisaremos contigo la pieza, el espacio y los detalles necesarios para darle forma.